Cuando nos proponemos un cambio en nuestro estilo automáticamente el primer impulso es el de vaciar por completo el armario y deshacernos de toda la ropa, algo perfectamente comprensible si tenemos en cuenta lo beneficioso que resulta comenzar cada nueva etapa en la vida. Sin embargo, es posible no renunciar a muchas de nuestras prendas si sabemos reinventarlas y adaptarlas a nuestra nueva forma de vestir.

Lo primero que debemos tener claro es qué prendas nos favorecen más y, segundo, poner a examen nuestro guardarropa. Es en ese momento cuando realmente descartaremos lo que no estamos dispuestas a usar más, y lo que nos servirá de base para componer nuestro nuevo fondo de armario. A partir de aquí podremos adquirir la ropa y complementos que verdaderamente necesitamos.

CONSEJO: no descartes ropa de hace algunos años, salvo que no te quede bien. La moda se reinventa constantemente, y las tendencias de décadas pasadas son las que renacen con más fuerza. Además, ten en cuenta que existen piezas básicas que no pasan nunca de moda, así que si se encuentran en buen estado no renuncies a ellas.

Aunque a veces esto no es posible, lo recomendable es tener toda la ropa siempre disponible, y no guardada en armarios o cajas que no abrimos con frecuencia, porque esto supone que muchas veces desaprovechamos oportunidades de lucir esas prendas o volvemos a comprarnos algo porque olvidamos que ya lo tenemos.

FONDO DE ARMARIO.

Una vez con la ropa que vamos a quedarnos ya podremos adquirir la necesaria para crear nuestro fondo de armario personal. Dicho fondo de armario estará compuesto por:

  • Las prendas básicas, que combinan con todas las demás y gracias a las cuales podemos elaborar el vestuario indispensable para nuestra vida cotidiana.
  • Ropa y complementos de tendencia actual.

Las prendas básicas, como ya hemos visto, componen el vestuario elemental, necesario para responder a nuestros compromisos sociales, familiares o laborales. Dichas prendas combinarán entre sí y casi con la totalidad de nuestro vestuario, y tienen la particularidad de que nunca pasan de moda. Elaborar un correcto fondo de armario nos supondrá disponer de:

  1. Vestido de color negro (“little black dress”), que podrás usar tanto en un acto formal de día como en un evento nocturno, simplemente variando los complementos, tu peinado y maquillaje.
  2. Varios vestidos, tanto de corte clásico como tipo camisero.
  3. Trajes de chaqueta, de corte sastre, de lino para el verano y de lana gruesa para el invierno.
  4. Chaquetas (o tweed) , rebecas, abrigo y gabardina.
  5. Jerseis con diferentes escotes y tipos de cuello.
  6. Faldas (de corte recto) y pantalones, estos últimos  de algodón y tejido gabardina, de corte clásico e informal.
  7. Jeans.
  8. Camisas, camisetas y blusas variadas.

REGLAS BÁSICAS.

-Las prendas han de escogerse de colores neutros (negro, blanco, azúl, marrón o beige) para que sean perfectamente combinables entre sí y para que nos permitan incluir alguna pieza del color de temporada.

-Deberemos disponer siempre de más camisas, blusas y camisetas que de pantalones o faldas, en una proporción de 2 o 3 prendas superiores por cada una de las inferiores.

-Tanto los zapatos como los bolsos en los colores negro, gris o camel son los más combinables y prácticos.

Y tú, ¿cómo organizas tu armario?

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