A punto ya de iniciar unas merecidas vacaciones quizá seas de aquellas personas que ven en el sol el principal atractivo del verano, pero también sabrás que las temidas consecuencias de tomar el sol en exceso se dejan ver tarde o temprano: las manchas y el envejecimiento prematuro. Hoy nos centraremos en las primeras.

No hay un truco infalible para evitar las manchas solares (bueno sí, no tomar nunca el sol), lo que voy a darte son algunas recomendaciones para que disfrutes de la experiencia sin lamentarte a final de verano. Primero de todo está fortalecer tu piel desde el interior y favorecer en lo posible una mayor protección frente al sol. No está de más de que no solo un mes antes de las vacaciones sino durante todo el año, aumentes la cantidad de frutas y verduras en tu dieta, además del hecho de que lo hagas especialmente con aquellos otros alimentos que también tienen una acción protectora frente a los radicales libres, es decir, los llamados antioxidantes.

Los carotenoides presentes en los alimentos tienen, entre otras funciones protectoras,  la propiedad de activar la producción de melanina, por lo que si quieres que tu bronceado sea más bonito y  -sobre todo- duradero, no te prives de tomar zanahorias, tomates, espinacas, espárragos, lechuga, yema de huevo, pimiento rojo, papaya, pomelo, brócoli, frutos secos, …

Hay personas que quieren asegurarse un buen bronceado sin necesidad de consumir muchos de estos alimentos, bien porque tengan mucha prisa o porque sencillamente no les gustan, por lo que se deciden a tomar comprimidos para activar el bronceado. Te daré malas noticias, o -mejor dicho- buenas noticias para tu bolsillo: estos productos no hacen absolutamente nada. No aceleran ni refuerzan ni prolongan el bronceado.  Recuerda que el consumo de los alimentos que antes te he mencionado es la única manera de estar sana, protegida y morena.

Otro aspecto muy importante es la manera en la que tomas el sol. Protegerse debidamente es la mejor forma de que el moreno se instale mucho mejor y que se marche mucho después, además de dejar menos “daños colaterales”. Nunca dejes de usar protección solar, aunque ya estés morena. Evita las horas de mayor verticalidad de los rayos solares y, por tanto, de mayor peligro, desde las 12 del mediodía hasta las 17:00 horas aproximadamente.

Y si eres de las personas con una piel que no tolera nada el sol, de las que nunca te bronceas, si ya has pasado por quemaduras solares previamente o si huyes del astro rey porque no quieres estropear la piel, tampoco tienes que renunciar a estar morena. Algunos autobronceadores son realmente magníficos, no dejan aspecto anaranjado ni amarillento, quedan naturales y pueden usarse todo el año para lucir un buen color de cara.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*


*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>